Averroes

Averroes, o ibn Rushd, fue un filósofo, médico y científico que destacó como figura central durante el apogeo del desarrollo de la filosofía islámica. Nació en 1126 en la ciudad de Córdoba en el seno de una familia de jueces y abogados.

Averroes estudió derecho y teología con los maestros más eruditos de su época, como Ibn Tufail y Avempace (Ibn Bayyah). La notable inteligencia de Averroes atrajo la atención del sultán de Marrakech, que le animó en sus investigaciones y estudios.

En 1169, Averroes fue nombrado qadi (juez) de Sevilla. Al mismo tiempo, inició su proyecto de comentar las obras de Aristóteles. En 1182, fue nombrado médico del califa de Marrakech, ciudad en la que murió años más tarde, en 1198.

Obras

Entre los diversos escritos de Averroes destacan: «Kulliyyat» (enciclopedia médica); Comentarios a las obras del médico Galeno; Comentarios al «Canon de medicina» de Avicena; «La incoherencia de lo incoherente»; «Sobre la armonía entre religión y filosofía».

Existen otros numerosos escritos sobre temas relacionados con la ley divina, la lógica, la filosofía natural y la medicina. También destaca el extenso conjunto de comentarios al corpus aristotélico, que ejerció una profunda influencia en el pensamiento de la Edad Media latina.

La filosofía de Averroes

El pensamiento de Averroes estuvo muy influido por la filosofía de Aristóteles. Creía que la filosofía aristotélica coincidía con la verdad última y que el propio Aristóteles era fruto de la providencia divina.

Debido a sus ideas innovadoras, Averroes fue acusado a menudo de incredulidad, pero él se defendía afirmando que la filosofía y la religión enseñan la misma verdad. En última instancia, la filosofía tiene prioridad, porque las verdades religiosas contenidas en el Corán son símbolos imperfectos que deben ser interpretados por la razón.

Entre las tesis filosóficas de Averroes figuran:

  • La eternidad del mundo: Averroes defendía la idea de la eternidad del mundo según la filosofía aristotélica. Esta postura iba en contra de la visión teológica predominante en la tradición islámica y cristiana, que afirmaba la creación del mundo en el tiempo.
  • La imposibilidad de la inmortalidad: interpretando la teoría del conocimiento de Aristóteles en relación con las nociones de intelecto pasivo y activo, Averroes llegó a la conclusión de que la inmortalidad individual no era posible.

En las universidades cristianas del siglo XIII, las obras de Aristóteles se leían junto con los comentarios de Averroes. Sin embargo, las tesis de la eternidad del mundo y la imposibilidad de la inmortalidad no podían ser aceptadas por los filósofos y teólogos cristianos. Como consecuencia, los comentarios árabes fueron prohibidos de 1210 a 1215, y sólo se volvieron a permitir en 1231.

Los filósofos cristianos de la época no tardaron en intentar refutar estas tesis. Alberto Magno publicó una obra titulada «Contra los averroístas», y Tomás de Aquino escribió «La unidad del intelecto contra los averroístas».

Frases

«La ignorancia lleva al miedo, el miedo lleva al odio y el odio lleva a la violencia. Esa es la ecuación».

«Un batallón de filósofos no sería capaz de cambiar la naturaleza del error y convertirlo en verdad».

«El conocimiento es la adecuación entre el objeto y el intelecto».

«La Ley enseña que el universo fue concebido y creado por Dios, y que no llegó a existir por casualidad o por sí mismo.»

«Si el estudio teleológico del mundo es filosofía, y si la Ley ordena tal estudio, entonces la Ley ordena la filosofía.»

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