Escuela eleática

La Escuela Eleática fue una antigua escuela de filosofía que surgió en la ciudad griega de Elea en torno al siglo VI a.C. Fue fundada por Parménides y posteriormente desarrollada por sus discípulos.

Esta escuela presocrática desempeñó un papel fundamental en la historia de la filosofía, especialmente en lo que respecta a la investigación de la naturaleza del ser.

Características de la escuela eleática

La escuela eleática defendía los siguientes puntos:

  • Monismo: Parménides, fundador de la escuela eleática, sostenía que la realidad es una e inmutable. Sostenía que lo real es el Ser (es decir, «el ser es»), mientras que el No Ser («el no ser no es») es sólo una ilusión. Esta doctrina metafísica se conoció como monismo, según el cual toda la realidad está constituida por una única sustancia.
  • Inmutabilidad del ser: Los eleáticos sostenían que el ser y la realidad son inmutables y eternos, y que el cambio es una ilusión generada por los sentidos.
  • Crítica a la pluralidad: La escuela eleática criticó la idea de pluralidad o multiplicidad de cosas. Creían que la pluralidad era una ilusión y que todo lo que existe es un único Ser.

Antes de los eleáticos, los presocráticos trataban de explicar el mundo a partir de principios naturales y materiales, como el agua, el fuego o los átomos. La Escuela Eleática, en cambio, dirigió su atención a las cuestiones fundamentales de la realidad y la existencia, cuestionando la validez de las percepciones sensoriales y abogando por una comprensión estática de la realidad.

Representantes de la escuela eleática

La escuela eleática está representada por tres destacados filósofos: Parménides de Elea, Zenón de Elea y Meliso de Samos, cada uno de los cuales aportó ideas y argumentos en apoyo de sus teorías sobre el ser y el movimiento.

1. Parménides de Elea

Parménides de Elea

Parménides nació en Elea hacia el año 530 a.C. Fue el fundador y el más influyente de la escuela eleática.

Su obra más famosa es un poema filosófico de unos 160 versos titulado «Sobre la naturaleza» (Perì Phýseos), que describe su teoría del ser y la realidad.

Su distinción entre el ser y el no ser contribuyó al desarrollo de la ontología, el área de la filosofía que trata de la naturaleza del ser y la existencia.

  • El ser es eterno: Parménides sostenía que el ser es la única realidad verdadera, rechazando la idea de que el no-ser, o lo que no es, pudiera tener existencia alguna. Para Parménides, el ser es inmutable, eterno y único. Todo lo que no es el ser es ilusorio, ya que el no-ser no puede ser pensado ni conocido.
  • El cambio es ilusorio: También negó la realidad del devenir, que es el proceso de cambio y transformación. Consideraba que el cambio era una ilusión, ya que implicaba una transición del ser al no ser. Afirmaba que los sentidos nos engañan al percibir el mundo como en constante cambio, porque, según él, la verdadera realidad es inmutable.

2. Zenón de Elea

Zenón de Elea

Zenón de Elea, discípulo de Parménides, fue conocido por sus famosas paradojas, que pretendían poner de manifiesto las contradicciones en la comprensión del movimiento y el espacio por parte del sentido común, reforzando las ideas eleáticas de inmutabilidad y unidad de la realidad.

Su filosofía estuvo influida por las ideas de su maestro, aunque exploró y desarrolló conceptos originales.

  • La paradoja de la flecha en movimiento: Zenón sostenía que el movimiento es una ilusión porque, en un momento dado, una flecha en vuelo está en reposo en algún lugar. Por tanto, la noción de flecha en movimiento es contradictoria.
  • La paradoja de Aquiles y la tortuga: En esta paradoja, Zenón argumentaba que Aquiles nunca alcanzaría a una tortuga en una carrera, aunque fuera mucho más rápido, porque la tortuga siempre iría un paso por delante. Esto se debe a la divisibilidad infinita del espacio y el tiempo.
  • La paradoja del estadio: Zenón cuestionó la idea de que un objeto pudiera moverse del punto A al punto B, argumentando que ello implicaría un proceso infinito de división del espacio, lo cual era imposible.

3. Meliso de Samos

Meliso de Samos

Meliso nació en Samos, una isla del mar Egeo, alrededor del año 470 a.C. Poco se sabe de su vida, pero a menudo se le asocia con la ciudad de Elea por su afinidad filosófica con Parménides y Zenón.

Dejó una importante obra titulada «Sobre la naturaleza» (Perì Phýseos), en la que desarrolla sus propias ideas filosóficas.

  • El ser es infinito: Meliso discrepaba con Parménides sobre la unidad del ser, argumentando que el ser era infinito e ilimitado. Postulaba que el ser no podía ser finito, porque cualquier límite tendría que definirse en relación con el no-ser, lo que consideraba inaceptable. Para Meliso, el ser era inmutable y eterno, tal y como había afirmado Parménides, pero creía que el ser era infinito.
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