Estoicismo

¿Qué es el estoicismo?

El estoicismo fue una de las filosofías dominantes del periodo helenístico-romano, fundada por Zenón de Citio a finales del siglo IV a.C. Como Zenón enseñaba en una escuela que tenía un stoa poikile, es decir, un pórtico pintado, su filosofía pasó a ser conocida como estoicismo

Se le atribuyen todas las doctrinas fundamentales del estoicismo, pero fueron formuladas como sistema definitivo en una serie de obras de Crisipo de Solos en el siglo siguiente. Panecio y Posidonio hicieron algunos cambios de detalle en los siglos II y I a.C.

En el Imperio Romano, el estoicismo fue modificado por Séneca, Epicteto y Marco Aurelio, pero siempre se mantuvo fiel a las bases establecidas por Zenón y Crisipo. Sin embargo, la doctrina estoica fue desapareciendo a finales del siglo III d.C.

Principales ideas del estoicismo

Zenón creía que el mundo se regía por un plan divino y que todo en la naturaleza, incluidos los seres humanos, estaba ahí por una razón. Los estoicos creían que vivir de acuerdo con la naturaleza era la virtud suprema.

De esta teoría del «plan divino» se deriva la creencia de que todo lo que sucede, sucede por una razón; no hay accidentes y todo debe aceptarse simplemente como parte del plan.

La buena vida implicaba aceptar el propio destino con indiferencia, incluso si había sufrimiento. De hecho, el valor ante el sufrimiento o el peligro se consideraba lo más admirable.

Debes morir, pero no necesitas morir gimiendo; debes ser encarcelado, pero no necesitas lamentarte; debes sufrir el exilio, pero puedes hacerlo con una sonrisa, con valor y en paz. Tu cuerpo puede estar encadenado, pero no tu voluntad.

En resumen, un estoico es una persona que puede estar enferma, con dolor, en peligro, moribunda, en el exilio o en la desgracia, pero sigue siendo feliz.

La felicidad

Para el estoico, la felicidad surge de saber hacer lo correcto; la felicidad dependía exclusivamente del funcionamiento moral de la razón humana. Los sabios sólo quieren lo que pueden conseguir, y por eso siempre pueden conseguir lo que quieren.

La importancia de la virtud

Los estoicos no daban mucho valor a las posesiones materiales porque podían perderse o ser arrebatadas. Sólo la virtud era importante. La alegría de vivir se debe a saber que uno participa en un plan maestro, aunque ese plan sea incomprensible para el individuo.

La única libertad personal consistía en elegir actuar según el plan de la naturaleza. Cuando la voluntad del individuo era compatible con la ley natural, el individuo era virtuoso. Cuando no lo era, el individuo era inmoral.

Los estoicos no resolvieron el problema de cómo la voluntad humana puede ser libre en un universo completamente determinado. El mismo problema resurge dentro del cristianismo porque se postula un Dios omnisciente y todopoderoso junto con la capacidad humana de elegir entre el bien y el mal.

De hecho, tanto los estoicos como los cristianos tenían dificultades para explicar la existencia del mal y de los pecadores. Si todo en el universo fue planeado por la providencia benéfica, ¿qué explica el mal, la capacidad de elegir el mal y los humanos que lo hacen?

El materialismo filosófico

Aunque los estoicos hablaban de la capacidad de elección del individuo, su filosofía era -como la de los epicúreos- completamente materialista.

Las decisiones racionales las tomaba el alma de la persona, que se equiparaba con el pneuma, una sustancia física. Fueron las propiedades del pneuma las que hicieron posible la elección y otros eventos psicológicos.

El pneuma y el cuerpo interactuaban, pero esto no representaba un dualismo mente-cuerpo. En cambio, era un dualismo cuerpo-cuerpo, ya que sólo los cuerpos interactúan; el alma y el cuerpo interactúan; por lo tanto, el alma es el cuerpo.

El Logos: la razón divina

Los estoicos sostenían que toda la realidad era material, incluso la mente, pues, según ellos, sólo la materia puede moverse o ser movida. Pero había una distinción importante entre la fuerza activa y la materia pasiva; la fuerza activa era el Logos, la razón divina, el gobernador del universo.

Difundido indisolublemente a través de la materia pasiva, el Logos configuró el universo en un todo racional y propositivo, del que la humanidad era parte integrante. Este Logos se identificaba con el fuego creador (o aire caliente) que era la sustancia del alma humana.

La razón es tan importante en nosotros como en el resto del universo, y nuestra felicidad debe depender únicamente de ella; y como la razón humana es la misma que la universal, nuestro conocimiento de nosotros mismos y de nuestros deberes no puede ser completo hasta que no comprenda el universo y nuestro lugar en él. Es a través de la comprensión del funcionamiento de la razón en el universo que podemos identificarnos con su propósito. Así tenemos el poder de acomodar nuestra propia naturaleza a la naturaleza universal, o como dicen los estoicos, de vivir en armonía con la naturaleza.

El estoicismo en el Imperio Romano

En el Imperio Romano, el estoicismo se impuso al epicureísmo, quizá porque el estoicismo era compatible con el énfasis romano en la ley y el orden. El amplio atractivo del estoicismo puede verse en el hecho de que fue adoptado por Séneca, un filósofo; Epicteto, un esclavo; y Marco Aurelio, un emperador.

Mientras el gobierno romano proporcionó un mínimo de felicidad y seguridad, el estoicismo siguió siendo la filosofía aceptada, pero el Imperio Romano comenzó a fracasar. Había corrupción en el gobierno, pérdidas de cosechas, problemas económicos e invasiones bárbaras que no se podían detener. La gente buscaba una nueva definición de la buena vida, una que proporcionara consuelo y esperanza en tiempos peligrosos. Era el momento de mirar al cielo en busca de ayuda.

La crisis de la política griega y la aparición del estoicismo

La ética estoica fue una respuesta a las necesidades de la época. A finales del siglo IV, la desintegración de la ciudad-estado (polis) griega produjo no sólo inseguridad física, económica y política, sino también un vacío moral. La respuesta de las escuelas filosóficas lo reflejó: la Academia permitió que la ética pasara a un segundo plano y se convirtió en escéptica; los peripatéticos se dedicaron a la investigación científica, reconocieron muchos bienes humanos diferentes; y los epicúreos ofrecieron el hedonismo.

La reacción de Zenón fue concebir una filosofía de seguridad para los individuos sin separarlos de sus circunstancias. Su punto de partida era el de los cínicos, que decían que la inseguridad y la infelicidad eran el resultado de perseguir lo que no estaba totalmente bajo nuestro control. Ningún «bien» físico o externo puede ser un bien supremo: la salud puede deteriorarse, la fortuna puede perderse o la reputación puede desaparecer por causas externas. Lo único que está completamente en nuestro poder es la actitud moral correcta de la mente, que es la virtud.

La división de la filosofía

Los estoicos dividieron la filosofía en:

  • Lógica (dialéctica y retórica);
  • Ética;
  • La física (que incluye la teología);

El interés de los estoicos por la lógica se limitaba principalmente a perfeccionar los argumentos en defensa de su sistema.

La física, por su parte, era a la vez la principal y la culminación de su ética: Crisipo decía que no podía haber otra base para la justicia, y su definición de la felicidad era «vivir en armonía con la naturaleza».

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