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El Dios de Spinoza

Baruch Spinoza, filósofo holandés del siglo XVII, destacó por su teoría filosófica sobre la naturaleza de Dios, resumida en la expresión «Dios o la Naturaleza» (Deus sive natura). Su visión de Dios fue presentada en su obra más famosa, titulada «Ética demostrada según el orden geométrico».

Las principales características del Dios de Spinoza:

  • Dios como naturaleza: Spinoza ve a Dios como equivalente a la naturaleza, siendo Dios la sustancia misma que constituye todas las cosas.
  • Dios como sustancia: Según Spinoza, Dios es una sustancia única e infinita, causa de sí mismo y de todo lo existente.
  • Panteísmo: La visión de Dios de Spinoza es panteísta, lo que significa que todo está en Dios.
  • Inmanentismo: No hay distinción entre Dios y el mundo.
  • Determinismo: Todo lo que sucede es una expresión necesaria de la naturaleza de Dios.

El Dios de Spinoza

Spinoza

«Por Dios entiendo un ser absolutamente infinito, es decir, una sustancia que consta de infinitos atributos, cada uno de los cuales expresa una esencia eterna e infinita.»

Ética, Parte I, Definición 6

Al comienzo de la primera parte de su obra «Ética», Spinoza define a Dios como una sustancia única compuesta de infinitos atributos, que existe de forma necesaria, siendo todas las demás cosas modos de esta sustancia.

Dios es la causa libre de todas las cosas, y todos los demás seres dependen de él para existir. Además, Dios predeterminó todas las cosas no por la libertad de su voluntad, sino por la necesidad de su naturaleza.

¿Qué es la sustancia?

El concepto de sustancia es una noción clásica de la filosofía que se remonta a la filosofía griega. A lo largo de la historia, esta idea se ha definido de diversas maneras, pero tradicionalmente se entendía como «aquello que existe por sí mismo, independientemente de cualquier otra cosa». En este sentido, la sustancia se diferencia de los accidentes, que son cualidades que dependen de otra cosa para existir.

Accidente

Ejemplos:

El color rojo es una cualidad accidental que requiere la presencia de otra cosa para manifestarse. No encontramos el color rojo en estado puro, sino sólo asociado a otra entidad, como un coche rojo.

Spinoza, por su parte, definió la sustancia como «aquello que existe en sí mismo y se concibe por sí mismo, es decir, aquello cuyo concepto no requiere el concepto de otra cosa a partir de la cual debe formarse.»

Sin embargo, Spinoza observó que el concepto de sustancia no podía aplicarse indiscriminadamente a todo, como se hacía a menudo. Para él, Dios es la única sustancia, siendo todas las demás cosas modos de Dios. En otras palabras, cada entidad singular es una modificación de esta sustancia única y eterna.

«Puesto que Dios es un ser absolutamente infinito, del que no puede negarse ningún atributo que exprese la esencia de una sustancia, y puesto que existe necesariamente, si hubiera alguna sustancia distinta de Dios, tendría que explicarse por algún atributo de Dios y habría así dos sustancias del mismo atributo, lo cual es absurdo.»

Ética, Parte I, Proposición 14

Dios es impersonal

Spinoza rechazaba la concepción tradicional y antropomórfica de Dios que prevalecía en muchas corrientes religiosas de su época. Para él, Dios no es un ser con voluntad y emociones, ya que estas cosas sólo pertenecen a la naturaleza humana.

Decía: «Quienes confunden la naturaleza divina con la naturaleza humana atribuyen fácilmente a Dios afectos humanos, sobre todo porque ignoran también cómo se producen los afectos en la mente.»

Dios es una causa inmanente

Para Spinoza, Dios no es un ser trascendente, es decir, no es algo separado del mundo, ya que ninguna sustancia existe aparte de él. Por tanto, Dios debe concebirse como la causa inmanente de todas las cosas. Esto significa también que Dios no es un creador.

La naturaleza (la totalidad de las cosas) no difiere de Dios. De ahí su famosa frase: Deus sive substância sive natura (Dios es sustancia y naturaleza).

Einstein

«Creo en el Dios de Spinoza que se revela en la armonía ordenada de lo existente, no en un Dios que se preocupa por el destino y las acciones de los seres humanos».

Referencias

SPINOZA, B. Ética. Traducción de Tomaz Tadeu. Belo Horizonte: Autêntica, 2007.

CURLEY, Edwin. Spinoza, Benedict. La Enciclopedia de Filosofía.

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