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El hombre es el lobo del hombre

La frase «El hombre es el lobo del hombre» es una afirmación profundamente filosófica con antiguas raíces en la historia del pensamiento humano. La expresión, escrita originalmente en latín como «Homo homini lupus», fue popularizada por el filósofo Thomas Hobbes en el siglo XVII.

Orígenes de la frase «El hombre es el lobo del hombre»

La frase «El hombre es el lobo del hombre» tiene su origen en antiguos escritos latinos, concretamente en la obra «Asinaria» del comediógrafo romano Plauto, que vivió en el siglo III antes de Cristo.

Sin embargo, fue el filósofo inglés Thomas Hobbes, en el siglo XVII, quien la popularizó y reinterpretó en su obra «Leviatán». Hobbes utilizó esta expresión para describir la naturaleza humana en su estado natural, argumentando que sin un gobierno o autoridad central que impusiera el orden, los seres humanos actuarían de forma egoísta, llevados por sus deseos e impulsos, lo que daría lugar a un estado de guerra de todos contra todos.

La naturaleza humana según Hobbes

Para Thomas Hobbes, la naturaleza humana es intrínsecamente egoísta y competitiva. En el estado de naturaleza, donde no existe un gobierno que imponga normas y leyes, los individuos perseguirían sus propios intereses sin tener en cuenta a los demás.

En este escenario, la vida sería «solitaria, pobre, sórdida, embrutecida y breve». Por ello, Hobbes defendió la necesidad de un contrato social, en el que las personas renunciarían a parte de su libertad a cambio de seguridad y orden bajo la autoridad de un gobierno soberano.

Relevancia contemporánea

La frase «El hombre es el lobo del hombre» sigue resonando en la sociedad moderna de muchas maneras. Pone de relieve la dualidad de la naturaleza humana, que puede ser altruista y solidaria, pero también egoísta y violenta. Vemos ejemplos de ello en los conflictos armados, la delincuencia violenta y la competencia desenfrenada en diversos ámbitos de la vida.

La frase también plantea cuestiones sobre la necesidad de instituciones sociales, como gobiernos y leyes, para regular el comportamiento humano. En un mundo donde los intereses individuales suelen entrar en conflicto, la presencia de estructuras de gobierno se considera fundamental para mantener la paz y el orden.

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