Pirrón de Elis

¿Quién fue Pirrón de Elis?

Pirrón fue un filósofo y fundador del escepticismo y del pirronismo, nacido en la ciudad de Elis hacia el 360 a.C. y muerto en el 270 a.C.

Su primer contacto con la filosofía se produjo a través de los escritos de Demócrito. En su expedición a Oriente, junto con Anaxarco y Alejandro Magno, en el año 334 a.C., Pirrón conoció a los Gimnosofistas, sabios de la India, y aprendió de ellos que todo en la vida es vanidad. En el 324 a.C. regresó a Elis, donde comenzó a enseñar y a vivir.

Pirrón no fundó una escuela filosófica, como Epicuro. De hecho, ganó admiradores de sus enseñanzas, que se convirtieron en sus discípulos.

No dejó nada por escrito. Su filosofía fue conservada y transmitida por sus discípulos.

Las principales ideas de Pirrón

Pirrón decía que para alcanzar la felicidad hay que prestar atención a tres cosas:

  1. Observar cómo son las cosas por naturaleza;
  2. Cuestiona cuál debe ser nuestra actitud hacia ellos;
  3. Piensa en las consecuencias de nuestras actitudes;

Timón, discípulo de Pirrón, enumera algunos puntos de la filosofía de su maestro, son:

  1. Las cosas son indiferentes, no tienen estabilidad y son indistintas. Por tanto, nuestras opiniones no son ni verdaderas ni falsas;
  2. Si nuestras opiniones no son verdaderas o falsas, entonces debemos permanecer sin opiniones (afasia) ni inclinaciones, sin preocuparnos por la realidad de las cosas;
  3. Quien pueda seguir esto al pie de la letra conquistará la imperturbabilidad del alma (ataraxia), la apatía;

El escepticismo

La tesis central de Pirrón de Elis y del escepticismo en general reside en la idea de que la verdad no existe. Esta constatación puede apreciarse fácilmente observando las diferencias de opinión entre los filósofos. No hay consenso, cada uno piensa de forma diferente. En vista de ello, uno se pregunta: ¿para qué preocuparse de todos los problemas filosóficos?

La base del escepticismo es la noción de que el ser humano no tiene ninguna certeza, porque es incapaz de conocer nada en concreto.

Por lo tanto, el hombre es incapaz de tener conocimiento sobre la verdadera naturaleza de las cosas. Por ello, se recomienda que evite perder el tiempo en juicios y en la búsqueda del conocimiento de la realidad, ya que estas actividades sólo traen perturbación y preocupación.

Por último, es aconsejable que el hombre abandone todas las opiniones y viva libre de preocupaciones, ya que la ataraxia se considera la actitud más adecuada.

Tras la muerte de Platón, el escepticismo comenzó a ganar influencia en la Academia, y los principios metafísicos de Platón, como la teoría de las formas, fueron perdiendo relevancia.

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