Jean-Jacques Rousseau

Jean-Jacques Rousseau fue uno de los principales filósofos de la Ilustración. Nació en 1712 en Ginebra, Suiza, pero su familia era de origen francés. En 1742 se instaló en Francia, donde escribió sus grandes obras, contribuyendo al enciclopedismo.

Aunque defendía la libertad y era crítico con los vicios sociales, Rousseau no encajaba absolutamente con la Ilustración. Nunca dejó de lado su formación cristiana (su familia era calvinista), y criticó ciertas ideas de la Ilustración, especialmente los excesos racionalistas de su época. Por ello, algunos lo consideran un pensador de transición de la Ilustración y un precursor del Romanticismo.

Rousseau reflexionó sobre varios temas importantes, como la educación, las artes y la ciencia. Es más conocido por sus reflexiones sobre las instituciones sociales y políticas en sus obras Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres (1755) y El contrato social (1762).

El estado de naturaleza

Rousseau aborda en sus obras la cuestión del estado de naturaleza del ser humano antes de vivir en sociedad. Criticó la tesis de Hobbes, que afirmaba que los hombres, en estado natural, tienden a vivir en guerra unos con otros, por lo que necesitarían un estado soberano, una monarquía absolutista. También criticó la tesis de Locke, que sostenía que los hombres eran pacíficos por naturaleza.

Para Rousseau, tanto Hobbes como Locke propusieron tesis para justificar el sistema político desigual e injusto de la época.

Rousseau sostenía que el ser humano, en su estado natural, vivía aislado, pero era libre y feliz en su hábitat. Al estar estrechamente ligado a su naturaleza animal, el ser humano tenía sus sentidos más desarrollados que su intelecto, y sus pasiones eran el amor propio y la piedad. Esta visión del hombre se conoció como «el mito del buen salvaje», y estuvo muy presente en los relatos de viajes de los explicadores de la época.

El ser humano, según Rousseau, mantiene sus similitudes con los demás animales, pero se diferencia de ellos por su libertad de instintos y porque es capaz de perfeccionar su condición natural, cosa que no ocurre con los demás animales.

El origen de la desigualdad

Según Rousseau, la desigualdad entre los hombres surgió desde el momento en que alguien delimitó su tierra y dijo que era suya, iniciando así el concepto de propiedad privada.

Esta fue la primera causa de la desigualdad.

El contrato social

Tras la aparición de la propiedad privada, surgieron guerras y disputas. Los ricos hicieron todo lo posible para garantizar sus posesiones, y los demás, imaginando que eso les daría más seguridad, se pusieron de acuerdo para constituir una sociedad civil, estableciendo un conjunto de leyes para la convivencia, el llamado contrato social.

Esto dio lugar a los más variados tipos de desigualdades sociales. Los gobernantes de esta sociedad se organizaron para crear un sistema que los privilegiara, acumulando más y más posesiones, poder y riqueza.

Con la aparición de la sociedad y sus instituciones, la bondad natural del hombre fue exterminada, así como su libertad. Para Rousseau, el Estado social corrompe al hombre.

Rousseau sostenía que el soberano debía conducir el Estado según la voluntad del pueblo, buscando siempre el bien común. Sólo entonces, para restablecer la igualdad jurídica perdida.

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