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Aristipo de Cirene

Biografía de Aristipo de Cirene

Aristipo fue un filósofo, uno de los discípulos de Sócrates y fundador de la escuela filosófica cirenaica en la antigua Grecia. Nació en Cirene en el 435 a.C. y murió en el 356 a.C. a la edad de 79 años. Procedente de una familia rica de Cirene, Aristipo recibió una buena educación en literatura, música, atletismo, etc.

Tras la muerte de Sócrates, Aristipo pasó a enseñar en las ciudades de Grecia. Tenía la costumbre de cobrar por sus enseñanzas, algo que no era habitual entre los discípulos de Sócrates, ya que esta práctica se asociaba a los sofistas. Y parece que no fue bien visto por otros discípulos de Sócrates, como Platón y Jenofonte.

Al igual que su maestro Sócrates, Aristipo se dedicó a cuestiones éticas, pero presentó puntos de vista diferentes a los de Sócrates, especialmente en relación con el placer. Sobre el conocimiento humano, adoptó una visión escéptica y empirista.

Hay poca información sobre la vida y las enseñanzas de Aristipo. Parece que buena parte de sus ideas se mezclan con las de sus sucesores.

Tuvo una hija llamada Areta, que fue la principal responsable de preservar y transmitir su ética hedonista. Areta transmitió sus enseñanzas a su hijo, Aristipo el Joven, quien mejoró y sistematizó las ideas de su abuelo, formando así la base de la primera escuela socrática de filosofía.

Obra

A Aristipo se le atribuyen varias obras y cartas como, por ejemplo, Historia de Libia y Sobre el lujo de los antiguos. Sin embargo, estas obras no se consideran auténticas.

¿Cómo veía Aristipo el placer?

Aristipo consideraba el placer como el bien supremo del hombre, por lo que también se le considera el fundador del hedonismo, doctrina filosófica que sitúa el placer como criterio y guía de la vida.

Aunque sitúa el placer en el centro, Diógenes lo retrata como un hombre moderado, porque para él el hombre no debe ser esclavo de las pasiones.

Lo que afirmaba era que el hombre debía extraer placer de todas las circunstancias de la vida, incluida la adversidad.

Decía que lo mejor no era abstenerse de los placeres, sino dominarlos y no dejarse vencer por ellos.

Sobre la relatividad del conocimiento

Aristipo sostenía, como Protágoras de Abdera, que todo conocimiento es relativo, y que la sensación es el único criterio de verdad; toda sensación es verdadera, en ella no hay ilusión ni error.

Sin embargo, la sensación no nos dice nada sobre los objetos externos, es decir, si son exactamente como la sensación los representa. Se trata de una forma de conocimiento empirista y subjetivista.

La sensación de dulzura, por ejemplo, es sólo una realidad subjetiva, y no podríamos, a partir de esta sensación, afirmar que el objeto en sí es dulce.

Aristipo heredó de Sócrates la preocupación ética, con el fin último del hombre, y la unió a las ideas sobre el conocimiento humano según Protágoras.

Referencias

ABBAGNANO, Nicolás. Historia de la filosofía. Trad. Juan Estelrich. Barcelona: Hora, S.A. 1994.

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