Antístenes

Biografía de Antístenes

Antístenes fue un filósofo, fundador de la Escuela Cínica de Filosofía y maestro de Diógenes de Sinope. Nació en Atenas en el año 445 a.C. y murió en el 365 a.C., a la edad de 80 años.

Antístenes fundó su escuela en el gimnasio llamado Cinosargo, que en griego significa «perro ágil», por lo que los miembros de esta escuela pasaron a ser conocidos como «cínicos», que en griego tiene un sentido de «similar a un perro». Este apodo también deriva del estilo de vida que llevaban los cínicos: rechazar los hábitos y las convenciones sociales.

Su padre era ateniense, pero su madre era una esclava de la región de Tracia, por lo que Antístenes no era considerado un ciudadano griego en su época. Por eso enseñaba en el gimnasio de Cinosargo, pues allí había un lugar público reservado para los que no tenían sangre puramente ateniense.

Antístenes estudió inicialmente con los filósofos sofistas. El sofista Gorgias de Leontini fue su maestro en retórica.

Más tarde, en la vejez, se convirtió en discípulo de Sócrates, y estuvo presente cuando éste fue condenado. Antístenes heredó de Sócrates las enseñanzas éticas, especialmente la idea de ser autosuficiente, tener autocontrol y soportar la fatiga y la adversidad.

Obra

Se dice que Antístenes de Atenas escribió dos obras, pero sólo se conocen algunos fragmentos:

  • Sobre la naturaleza de los animales: obra en la que habría utilizado el modo de vida de los animales como ejemplo para la vida humana.
  • Hércules: en esta obra, Antístenes ensalza la figura mítica de Hércules que, soportando adversidades y fatigas, venció a los monstruos. Hércules es el símbolo del sabio cínico.

El pensamiento filosófico de Antístenes

Según Diógenes Laercio, la doctrina de Antístenes consistía básicamente en las siguientes ideas:

  • La virtud se puede enseñar;
  • Nobles son los que cultivan la virtud;
  • La virtud es suficiente para alcanzar la felicidad;
  • El hombre sabio es autosuficiente;

El fin último del hombre es la felicidad, y se consigue cuando se vive según la virtud. Para los cínicos, la virtud es suficiente.

Antístenes distinguía dos tipos de bienes:

  1. Bienes externos, como la propiedad, el placer, la riqueza, etc.
  2. Bienes interiores, como: el conocimiento, la posesión de la verdad, etc.

Es necesario, según Antístenes, tener moderación cuando se trata de bienes externos; los individuos no deben entregarse a los placeres del mundo. Hay que evitar los placeres, porque son malos y desvían al hombre de la virtud.

Buscar los bienes interiores es algo más noble. Hay que aceptar, además, la carga de dolor físico y mental que surge de la búsqueda del alma de su riqueza interior.

La imposibilidad de las definiciones

Antístenes sostiene que no es posible definir las cosas simples: conocemos los objetos simples a través de la percepción; y a través de las analogías, describimos las cosas. Cuando se trata de cosas complejas, las definiciones no son más que la descripción de los elementos simples que las componen.

Para Antístenes, no es posible elaborar ningún juicio que vaya más allá del principio de identidad. Así, no podríamos afirmar, por ejemplo, que «el hombre es bueno». Por lo tanto, todos los predicados son falsos.

Aristóteles, en la Metafísica, confirma esta enseñanza atribuida a Antístenes, dice:

Por eso Antístenes consideraba que de cada cosa sólo se podía afirmar su propia noción, una noción única de una cosa única.

Metafísica, V, 29, 1024b, 32

En otras palabras, sólo es posible afirmar que el individuo es lo que es: «el hombre es el hombre», «el bien es el bien», etc.

Referencias

ABBAGNANO, Nicolás. Historia de la filosofia. Trad. Juan Estelrich. Barcelons: Hora, S.A. 1994.

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